Estuve ausente unos meses sin escribir. Regreso con algo que me trae inquieto desde junio.
Llevo años viendo proyectos de datos y automatización morir en el comité de inversión porque el ROI no alcanzaba. Este año descubrí quién sí los está aprobando. No es el comité. Es el Diario Oficial.
Dos reformas que aprietan en 2027
La primera es la jornada laboral. La reforma para pasar de 48 a 40 horas se aprobó en febrero por unanimidad en el Senado y en la Cámara de Diputados. 2026 es el año de adecuación. El 1 de enero de 2027 la semana baja a 46 horas, y de ahí dos horas cada año hasta llegar a 40 en 2030. Sin tocar sueldos ni prestaciones. Y con un registro electrónico de jornada obligatorio para que la autoridad pueda verificarlo.
La segunda es la aduana. La reforma vigente desde enero exige sistemas que integren inventarios, trazabilidad y monitoreo en tiempo real, conectados al sistema de la autoridad con acceso remoto continuo. El 29 de julio el titular de la ANAM reportó avances ante el Senado, y la meta es que en 2027 todas las operaciones aduaneras sean electrónicas. Quien no cumpla se arriesga a embargo de mercancía y multas de hasta tres veces su valor.
Ocho horas menos a la semana son casi 17% menos tiempo, pagando lo mismo. Y una aduana que entra a tus sistemas cuando quiere. Las dos llegan con el año.
Lo que casi nadie está leyendo
Ninguna de las dos se anunció como tecnológica. Una es laboral, la otra fiscal. Pero las dos se cumplen igual: con procesos digitalizados y datos que se puedan verificar.
Y eso nos pega justo donde más flojos estamos. El Informe de Madurez Digital en México de este año subió a 47%, su mejor nivel en seis años. Pero el avance lo jalaron marketing y ventas, y el ecosistema digital. La parte que mira al cliente. La operación, que es donde caen estas dos reformas, siguió esperando turno.
Lo que he aprendido de los proyectos obligatorios
Aquí va mi opinión, y sé que no todos la van a compartir: la mayoría de las empresas va a cumplir las dos reformas y no va a transformar nada.
Lo he visto antes pasar varias veces como con las regulaciones fiscales. Cuando un proyecto nace de una obligación, el objetivo se vuelve pasar la revisión. Se compra lo que haya disponible, se instala rápido, y el día que la autoridad deja de preguntar nadie lo vuelve a abrir. Se cumple. No se adopta.
Con la jornada es todavía más claro. El registro electrónico se resuelve en un trimestre. Lo difícil es producir lo mismo con 17% menos horas, y eso no lo arregla ningún registro. Lo arregla rediseñar cómo se trabaja, que es justo el proyecto que el comité llevaba años rechazando.
La pregunta incómoda
¿Cómo uso una obligación para sacar adelante el proyecto que nunca me aprobaron?
Dejando de presentarlos por separado. Si tu caso de automatización lleva dos años atorado, ya no lo vendas como mejora. Preséntalo como la manera de cumplir 2027 sin perder capacidad, con el costo de no hacerlo al lado.
El cumplimiento abre la puerta. Lo que metas por ella depende de ti. Si solo metes el registro, cumpliste. Si metes el rediseño del proceso, transformaste, y con presupuesto que antes no existía.
Ojo con el exceso contrario: usar la urgencia regulatoria para colar todo lo que tenías pendiente. Eso quema la credibilidad que vas a necesitar en 2028.
Tu siguiente paso, esta semana: toma una iniciativa detenida por ROI y reescribe su primera página empezando por una fecha, 1 de enero de 2027, en lugar de por un beneficio.
Una última cosa, y esta sí quiero que la contestes.
¿Tu empresa ya tiene un dueño, con nombre y apellido, para alguna de estas dos fechas? Responde este correo con sí, no o no sé. Una palabra me basta. Los leo todos.
Fuentes: aprobación de la reforma de jornada laboral en el Senado y la Cámara de Diputados, febrero de 2026. Boletín técnico de EY México sobre las reformas a la Ley Aduanera. Comparecencia del titular de la ANAM ante el Senado, 29 de julio de 2026. Informe de Madurez Digital en México 2026, de Needed Education con EY, KIO IT Services, AMCHAM México y Fleet.



